El laberinto está compuesto por pasadizos y habitaciones intrincadas, ideado para confundir a quien entre e impedir que encuentre la salida. En el laberinto habitaron el Minotauro, Teseo, Dédalo e Ícaro. “En todo caso había un solo túnel, oscuro y solitario: el mío”. A veces soy híbrido entre instinto y lenguaje, otras héroe griego, algunas arquitecto de mi encierro y, otras tantas, libertad en caída libre.

miércoles, 7 de abril de 2010

GANITAS (o de cómo pienso estupideces)

Imagen: de Rene Magritte


Caminando por mi mente y pensando en el paso del tiempo, me topé con tu omnipresente ausencia.

Pensé que el tiempo es todo y a la vez es nada. Sé que es paradojal creer que en el futuro se dará ese encuentro, sabiendo que en realidad el futuro no existe, que sólo es real este instante en el que yo escribo esta última letra que vos, ahora, lees en la pantalla. Y ahora que también lo pienso, vaya uno a saber si es real este instante, y también vaya uno a saber quién sos vos y también quién soy yo.

Entonces me pregunté, (como si ya no tuviera una superpoblación de preguntas y un desierto de respuestas), ¿cuánto tiempo falta? Y usé el verbo “faltar” en el sentido de “hasta-cuándo-tengo-que-esperar-para-que-llegues”. Y así saber por dónde andás, si es que andás. Y quise decirte que te apures, que te quiero en esta tarde de otoño, para que con palabras seas capaz de hacerme levitar desde la profundidad de mis pozos. Y fue allí cuando me percaté de qué no sé quién sos ni dónde estás. Y también ahí fue cuando pensé en el otro sentido de “faltar”, pues justamente lo que falta, al no existir, es el tiempo. Entonces quise que alguien invente el tiempo, que me persuadan sobre la existencia del futuro, así como en algún momento me convencieron de la existencia de Papá Noel, los Reyes Magos y el ratón Pérez. Y es que cuando te das cuenta que el futuro es en realidad una expresión de deseo y no algo que existe en concreto, viene la ansiedad de saber que el único tiempo que existe es el hoy y que, en ese hoy, estás solo.

Y seguí pensando entonces en eso del amor. Y me acordé que sé que tiene mucho de trampa, de imaginario, de ilusiones, metonimias, metáforas y semblantes. Recordé que escribí que un encuentro es del orden del milagro. Y pensé que es cierto que nunca puede ser plenamente satisfactorio, porque no existe eso de la otra mitad perdida, de la media naranja, de las almas gemelas. Entonces me dije que ojalá fuera tan fácil como lo planteaba Aristófanes, pero que en realidad su explicación sobre el origen del amor es sólo un lindo mito.

Sin embargo, pese a todo lo que pienso y sé, todavía creo que cuando alguien te ama y vos te dejás amar algo, extraño, te une a esa persona. Y esa unión se vuelve como un lazo que te liga a la vida. Y pensé en mí y me acordé que soy un árbol inestable, de tronco débil y de raíces poco desarrolladas, que necesita aferrarse a la profundidad de la tierra para no caerse. Y entonces me di cuenta que, aunque todo sea una trampa imaginaria, prefiero alimentarme de ese queso-señuelo a morir solo, de hambre.

Y después me dio miedo. Porque pensé qué pasaría si vos sos como un pajarito que se asienta sobre mis ramas para hacerme compañía, construís tu nido sobre mi cuerpo y un día decidís volar y te vas lejos. Y yo, siendo un árbol, no te podría alcanzar por mas que intentara hacer crecer mis ramas. Y entonces ya no sería otoño, y llegaría el invierno y mis hojas se caerían sin parar y, tal vez, se quebrarían mis ramas.

Pero igualmente supe que tengo ganas de llenar de colores las tardes con tus roces. De memorizar con la punta de mi lengua los relieves de tus labios. Tengo ganas de leer el paso de los días en la profundidad de tus miradas. Tengo ganas de saber cómo se despega mi piel bajo tus manos tibias, mientras compartimos el delirio de creer en un futuro, juntos.

Y ahí me di cuenta de que quiero saber cuántas cucharadas de azúcar ponerle a tu café en las mañanas. De saber si preferís acompañarlo con agua (gasificada o no), un jugo de naranja, o tal vez de pomelo. Y supe que, además, quiero saber el sabor exacto que tendrá tu lengua cuando acaricie la mía. Y también me percaté de que tengo ganas de explorar el camino de tu cuerpo que me conduzca a ese punto estratégico en donde te derrumbes con cosquillas.

Y sí, tengo ganas de compartir el café, el mate o el té. Tengo ganas de ver a través del humito que sale de la taza cómo se dibujan tus sonrisas, en el aire que respiro. Tengo ganas de que una sola de tus palabas sea capaz de expulsar de mi vida a los silencios. Tengo ganas de que siempre que sonrías para mí, sea como un amanecer luego de noches muy oscuras.

Y finalmente tuve ganas de abrazarte fuerte, fuerte si es que tal vez el día de hoy te hizo sentir débil. Y tuve ganas de intuir tu presencia unos segundos antes de que llegues. Y también quise espantar tus miedos con mis palabras. Es que sí, me di cuenta de que tengo ganas de que estés y por eso,

te llamo sin parar
te llamo sin parar
te llamo sin parar

y me pregunto donde estás, si es que estás y cuándo aparecerás.

Letra intercalada y Música: "Fecundación (te llamo sin parar)" de Lisandro Aristimuño

7 comentarios:

olorcito a siesta dijo...

ohhwww!... yo tb ando con ganas, con esas mismas ganas...solo me queda decir al aire que lo espero con un abrazo calentito....
Lindo Ema... muy lindo!!!

Fishboy dijo...

♥: ehhhhhhhhhhhhhhhhhhhh
♣: ehhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh




ehhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh

Anónimo dijo...

lograste encatarme! hermosa manera de decir las ganas.
Laura Silisque

Desde un laberinto dijo...

Emi:
Que te llegue, que te llegue, que usted lo merece! Además, ese muchacho va a estar en muy buenos abrazos :)
Gracias por pasarte, besote!

Fish:
Brader! Bienvenidou! ehhhhhhhhhhhhhh]! vaaaamooo!

Laura:
Hola! Bienvenida! Me alegro que te haya encantado! Estás más que invitada a seguirte pasando cuando gustes! Beso!

LadyinBlack dijo...

Como te acabo de decir, me hiciste llorar (estúpido) :).
Hace mucho que no te leo y leer esto me deja, además de llorosa, con la boca abierta. Es lindísimo, y también muy triste cuando se piensa en el "y si nunca contesta?"... en fin, algo muy mio.
Realmente Ema, me encantó!
Abrazos gigantes!

Desde un laberinto dijo...

Lady:
Qué alegría su retorno! Me alegra/entristece hacerte llorar. Me alegra porque, es lindo saber que lo que uno escribe llega. Me entristece porque no me gusta que pienses cosas que te hagan doler.
No es sólo muy tuyo. Todos tenemos las mismas preguntas, cada uno se busca su propia respuesta.
Me alegra que te haya encantado, más abrazos gigantes! :)

faxe dijo...

:)